Carrer Aragó, la cloaca del Tráfico de Barcelona

  • Por ojcar
  • El Miércoles, 15 agosto 2018
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  Que las calles de la ciudad han ido disminuyendo su espacio para los coches paulatinamente en los últimos años es algo fácilmente constatable en cualquier barrio de Barcelona. No es el caso de la c/Aragó, cuya única razón de existir parece que es ser la vía principal de acceso al centro de Barcelona para los coches, convirtiéndose en una autopista urbana de cuatro, cinco y hasta seis carriles en su recorrido, y que ha acabado por ser una absoluta cloaca del tráfico al aire libre . No importa que vivan muchisimas personas a todo lo largo de la calle y que entren en sus pulmones anualmente los 292 kgs de aire contaminado de los coches que pasan por delante de sus casas, además de aguantar su contaminación acústica. En Aragó en rey es el COCHE y los vecinos sus súbditos. Quizas haya llegado el momento de decir PROU.

  El proyecto final de las obras de Meridiana tiene previsto que se vayan reduciendo carriles y a la altura de Aragó solamente llegarán dos carriles de coche y uno de Bus. Es el momento de exigir al Ajuntament que también haya esos mismos carriles en Aragó, como mínimo entre Meridiana y Cartagena. Los vecinos de c/Aragó no tienen por qué ser menos que los de av/Meridiana. Si se consiguiera disminuir carriles habría una gran pacificación de tráfico, con menos contaminación ambiental y acústica, y se podrían ensanchar las aceras, y poner árboles, y realizar por parte los vecinos propuestas al Ajuntament sobre qué hacer con ese espacio ganado al coche.. Pero para conseguirlo primero tenemos que organizarnos los vecinos y, probablemente, dar un poco de guerra al Ajuntament. Si no hacemos ésto....... seguiremos viviendo en las cloacas......

  Durante 80 años la c/Aragó estuvo cortada en canal por las vías del tren. Los vecinos, tras fuertes presiones al Ajuntamiento (que no quería cambiar y parecía estar cómodo en aquella situación, tal y como lo está ahora con la nuestra) consigueron que se soterrara la vía. Acabó siendo una victoria pírrica porque al final se sustituyó el paso de un tren cada 15 o 30 minutos por el paso de decenas y decenas de miles de coches  diariamente, que acabaron siendo los grandes beneficiarios, como siempre. Esta vez, como con el tren en su día, los vecinos tendrían que dar un paso al frente para reivindicarse frente a los vehículos a motor.

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